sábado, 28 de mayo de 2011

EL TEXTO ES LA VIDA



EL TEXTO ES LA VIDA

Lo importante es despojarte de ilusiones y emociones que no tienen cabida porque no son reales.
Ilusionándose, uno no alcanza la libertad ni la mística. Dice Sócrates: "La vida no conocida, no vale la pena
vivirla." Hay que disfrutar de todo, pero sin apegarse a nada. Cuando te desapegues, verás cómo disfrutas
mucho más de todo, pues serás mucho más libre para recrearte en cada cosa sin quedar fijado a ninguna.

El dudar es esencial para la fe. El único enemigo de la fe es el miedo, no la duda, pues si no dudas, no cuestionarás
ni robustecerás tu fe, y entrarás fácilmente en el fanatismo. El fanático es el que no puede resistir el
cuestionarse las cosas, y si alguien las cuestiona en su presencia se horroriza, porque teme que le hagan
dudar. No olvides que, según vives en esta vida, serás en la otra. Es ahora cuando has de buscar la verdad por
ti mismo.

Una persona que camina hacia la iluminación, lo primero que se cuestionará es: ¿Estaré loco yo, o es que
están locos los demás? Si cuando atacan tu doctrina, te molestas, mala señal. ¿Por qué no escuchas y luego
cuestionas? Tampoco te es válido poner tu seguridad en las personas que piensan como tú. Lo importante es
escuchar y cuestionar desde ti mismo. Esa responsabilidad es sólo tuya y no puedes apoyarla en otro, por
mucho prestigio y credibilidad que tenga. La apertura, así, se llama fe. La fe no es inamovible y has de
renovarla continuamente para que esté viva. Nunca puedes estar seguro de a dónde esa fe te va a llevar. Es
ésa la fe que redime la vida, dejando muerto el pasado y empujándote al presente. El presente es la vida, y
sólo allí están Dios y la eternidad. Por ello hay que vivir despierto, vigilante, para no perderte nada de ella.

Si no te agarras a ningún concepto, cosa o ideología, te será fácil descubrir dónde están la verdad y la
realidad.


Cuestiónate

Te despertarás a base de cuestionarte cada creencia tuya y todas las que te vengan del exterior.

Si no te
agarras a ningún concepto, cosa o ideología, te será fácil descubrir en seguida dónde están la verdad y la
realidad, que son la voluntad de Dios escrita en la vida. Pero hay quien no está dispuesto a hacerlo.

¡Convence al capitalista de que cuestione su capital! ¡O al político sus ideas cerradas! Están demasiado
apegados a sus razones materiales. La palabra no describe la realidad, sino que la indica. La realidad no
puede expresarse en su profundidad y sus matices, porque la palabra no es capaz de contenerla. Y, por ello,
los místicos aseguran que es imposible expresar la realidad de Dios.

De la misma manera, en la Biblia se nos señala solamente el camino, como ocurre con las escrituras
musulmanas, budistas, etc. Por ello, con las Escrituras se han cometido abusos de interpretación al querer
aplicarlas literalmente. Ya hemos hablado de lo que ocurrió en los siglos pasados por tomarlas al pie de la letra,
con la quema de herejes y otras barbaridades.

Todos los fanáticos querían agarrar a su Dios y hacerlo el único. También los católicos tomamos al pie de la letra
lo del único Dios, y quisimos hacerlo nuestro. Las barbaridades y crueldades que se han hecho para defender
que "sólo dentro de la fe católica está la salvación" y que el que no está bautizado se condena eternamente,
no se suelen publicar. Todo esto se podrá develar en los siglos venideros. Aún hay mucho fanatismo
que oculta los errores, por miedo a perder una imagen a la que nos agarramos.

Lo mismo ocurre con los fanatismos históricos en los cuales también la religión estuvo presente.

Colón no
descubrió América, pues ella ya se había descubierto a sí misma. Era una tierra poblada que tenía una forma
de vida, unas creencias y una cultura. Lo que se descubrió al arribar a ella fue la ignorancia de los europeos,
que no sabían que existía. Allí no se respetó nada por parte de los descubridores. Se les cambiaron nombres y
apellidos, creencias y una forma de vivir y de expresar su cultura. En nombre de una civilización y de una
religión se destruyó todo, sin discriminación alguna y, a cambio, se le saquearon sus tesoros antes de que se
enteraran de su valor. Ningún misionero comprendió la riqueza de su cultura, de sus conocimientos, de su
filosofía y de su creencias. No podían reconocer otra cultura y otra fe diferentes, porque estaban adoctrinados y
programados por su papel de salvadores. Estaban apoyados por la creencia de toda una Iglesia cuyo Papa se
tomó toda la potestad del mundo para repartir aquellas tierras entre españoles y portugueses, para convertirlas.

Y esto lo hizo por tomar las Escrituras al pie de la letra.

Otro tanto ocurrió con Galileo, que en su reunión con obispos y cardenales sólo pedía que mirasen por el telescopio,
y se negaron; porque mirar era dudar de la Palabra de Dios, ya que se interpretaba la Biblia como
que era el Sol el que daba vueltas alrededor de la Tierra, y dudarlo suponía herejía.

"La vida no conocida, no vale la pena vivirla." (Sócrates)


La Biblia y el telescopio

Por eso os digo: ¡Cuidado al leer la Biblia! Leerla con lógica, teniendo presente la cultura de las gentes que la
escribieron, pues la iluminación que trasmiten nada tiene que ver con el contexto desde donde la escriben. Una
cosa es el mensaje, y otra son el tiempo y las formas. Hay que leerla con apertura, sin apegarse a las formas,
sabiendo comprender su esencia. También a Jesús lo rechazaron por hereje. Cuando leáis las Escrituras,
tened en una mano la Biblia y en la otra el telescopio.

Buscar siempre la verdad. La verdad es lo importante, venga de donde venga, de la ciencia, de Buda o de
Mahoma, lo importante es descubrir la verdad en donde todas las verdades coinciden, porque la verdad es
Una. No se puede tener miedo a mirar por el telescopio.

Hay muchos santos que, sin conocer la Biblia, se han encontrado con la realidad. El verdadero texto es la vida.

La Biblia nos refiere la vida, y por ello es un medio; pero también es un mito que trata de expresar lo
inexplicable en palabras, en forma de historias, para que de ella saquemos el significado de la vida, que es el
mensaje de Dios.

Algunos mitos son históricos y otros no. La vida de Jonás no es histórica, la de Jesús sí. Nuestra mente
humana no está preparada para ver la realidad de la vida y se queda en los conceptos que tratan de expresar
el mensaje de esos mitos. La vida histórica de Jesús se ha convertido en un mito y hay que desmitificarla para
recobrar la frescura de un mensaje que está vivo. Dejar fuera de la Biblia los fanatismos, los límites culturales,
costumbres y prejuicios del pueblo judío de aquella época.

Jesús, al celebrar la eucaristía, toma el pan y el vino que eran la comida corriente del pobre, lo más asequible
en su país. En otros países tienen que importar el pan y vino para celebrarla, ¿por qué? Unos jesuitas
misioneros se escandalizaban porque algunos orientales celebraban con pan de arroz y zumo de frutas, que
era lo más asequible allí. ¿Qué es lo más importante, la esencia o la forma? ¿El mensaje o el modo? Distinguir
lo esencial de lo adicional y no considerar los errores como verdades.
Einstein llegó a probar con la teoría de la relatividad que no siempre la distancia más corta entre dos puntos es
la línea recta, sino que, en algunos casos, la curva puede acercar esos puntos. Si ves una cosa clara y la experimentas,
necesitarás mucha valentía para demostrar algo que va en contra de las creencias generales
aceptadas por la sociedad y la religión. Te llamarán loco. Los científicos tienen la ventaja de poder demostrarlo,
los iluminados sólo pueden vivirlo. Y, sin embargo, las teorías no curan y la fe sí. Ambas pueden ser acertadas
o equivocadas. Hay que quitarles los aditamentos culturales y fanáticos para probar la verdad. Lo importante es
mirar, no el dedo, sino hacia donde señala para descubrir la verdad. En eso nos es de gran ayuda la Biblia, que
nos revela los datos y las actitudes que nos acercan a la verdad.

Buscar siempre la verdad. La verdad es lo importante, venga de donde venga.


El amor es clarividente

Le preguntaron a Beethoven lo que quería expresar con la Tercera Sinfonía, y el gran músico contestó: "Si yo
pudiera expresar lo que significa con palabras, no necesitaría expresarlo con música." Sólo los sensibles son
capaces de disfrutar de la belleza. Sólo los que tienen sentido del humor pueden comprender el aparente
despropósito de la vida. Precisamente porque tenemos la palabra Dios y asociamos a esa palabra las ideas
con las que nos han programado, somos incapaces de descubrirlo en la vida corriente y cotidiana, y en las
personas que están pasando a nuestro lado. Los que aman la belleza son capaces de captar a Dios, porque
aman la vida y a las personas. Sólo el amor es clarividente. Cuando ya no te haga falta agarrarte a las palabras
de la Biblia, entonces es cuando ésta se convertirá para ti en algo muy bello y revelador de la vida y su
mensaje.

Lo triste es que la Iglesia oficial se ha dedicado a enmarcar el ídolo, encerrarlo, defenderlo, cosificándolo sin
saber mirar lo que realmente significa.

La mejor manera de acercarte a la verdad es que pases un tiempo mirando el mar, el campo, la naturaleza y,
sobre todo, que repares en las personas como seres nuevos, sin conceptos, sin memoria, y que las escuches
desde adentro con tu corazón abierto de par en par, comprendiéndolas, amándolas. Ésta es la mejor oración.

Un día sentirás el asombro de haber estado prisionero de los conceptos y de tu ego. Entonces verás lo bella
que se te hace la Biblia, que te acerca a la vida y no te aleja de ella ya. Entonces habrás encontrado la interpretación
de la Biblia y, en ella, el manual para comprender mejor la vida.

Una vez había un cachorro de león que se perdió y se metió en un rebaño de ovejas. Creció allí y se creía
una oveja como ellas. Pero un día un león adulto llegó por allí y las ovejas corrieron espantadas a ponerse a
salvo y, entre ellas, el pequeño león también corrió asustado. Pero el león, que lo había descubierto, le da
alcance y el cachorro asustado le dice: "¡No me comas, por favor!" Mas el león, sin decir nada, lo arrastra hasta
el borde de una charca y lo obliga a que mire las dos imágenes reflejadas en el agua. El cachorro, al verse
como en realidad era, como un león, despertó y, desde ese momento, ya fue todo un león.

Esto es lo que nos tiene que ocurrir al leer este libro: que despertemos para ver claramente que somos leones
y no ovejas.

* * *

de AUTOLIBERACIÓN INTERIOR - ANTHONY DE MELLO

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